Quete & Ana

Bodas

Triana, Cruzcampo, Pastora, Santa Ana, amigos del costal y colores espectaculares bajo un sol radiante en el mes de octubre…

La boda de Ani y Quete soplaba vientos del sur por los cuatro costados. Las hermanas de la novia desprendían solera, arte y sentir por el momento que se acercaba, su madre guardaba callada, nerviosa, emocionada y su padre contemplaba a su “pequeña” (la mayor que siempre será la primera de sus pequeñas) que pronto saldría de casa para vivir con el amor de su vida, Quete. Un novio feliz y pletórico que apareció junto a su madre y sus amigos en un coche de caballos, botellín en mano, celebrando “el previo” de una aventura que estaba a punto de comenzar.

La luz de ese día provocaba la alegría sencilla y espontánea, la guapura subida. Una luz que engalanaba las calles y los balcones de Triana, y regalaba en los rostros de los novios un halo suave y delicado que dejaba ver tras el velo de Ani la belleza de un amor cómplice y natural. De esos que no se complican, que se entienden, que se miran y callan porque no hace falta hablar, ya saben lo que piensan, ya saben lo que sienten sienten. Esa era la belleza que la dulce luz reflejaba en los ojos de Ani, un susurro tenue y delicado. Una felicidad compartida. Elegancia. Elegancia en el hacer y en el sentir. Elegancia en el vivir y en el celebrar… teniendo presente la raíz y la esencia de lo que son.

Un bar llamado ‘La Pastora’ testigo de muchas horas felices y un sentir cofrade que comienza bajo una trabajadera y una cuadrilla que quita el “sentío”… y risas, muchas risas de amigos y familiares que disfrutaron junto a los novios el inicio de esta historia. Partícipes y compañeros de camino.

Podríamos seguir contando pero mejor que eso, es mostrarlo. Gracias pareja, fue un placer haberos acompañado en un día tan especial. Todo un regalo.